- La quinta edición, celebrada en el Centre Cultural La Petxina de València, reafirmó la necesidad de frenar un modelo de consumo acelerado, marcado por las desigualdades económicas, la sobreproducción, y la saturación de contenidos y estímulos en redes sociales. Los profesionales apuestan por una cultura más pausada y consciente que recupere el valor de las cosas y promueva una relación más responsable con la moda.
- El foro de moda sostenible, industria y diseño organizado por la Fundació del Disseny de la Comunitat Valenciana, cuyo lema cada año es «From Ideas to Action» (De las ideas a la acción), ha cerrado València Design Fest con un programa enfocado en la justicia climática y social que conectó a profesionales, marcas, medios y creadores de contenido para reflexionar sobre los retos y oportunidades del sector.
Future of Fashion celebró el pasado 15 de octubre su quinta edición en el Centre Cultural La Petxina de València, en el marco de València Design Fest 2026, organizado por la Fundació del Disseny de la Comunitat Valenciana y comisariado por cuarto año consecutivo por Patricia Moreno, experta en comunicación y divulgación de moda. El foro reunió a profesionales de la moda, el diseño, la innovación y la sostenibilidad para compartir experiencias y propuestas ante los desafíos de una industria que necesita revisar sus modelos de producción y consumo.
A lo largo de la jornada, la reparación, la reutilización y la recuperación de conocimientos tradicionales convivieron con el debate sobre nuevos materiales, inteligencia artificial y modelos de negocio circulares. Desde iniciativas que convierten la moda en una herramienta de inclusión social hasta proyectos que prolongan la vida útil de los productos, las intervenciones coincidieron en que transformar la industria exige ir más allá de la concienciación y traducir las ideas en cambios concretos.
«Después de consolidarse como un evento de referencia en el ámbito de la moda, el diseño y la sostenibilidad, esta quinta edición de Future of Fashion ha demostrado la importancia de seguir generando espacios de encuentro, reflexión y acción. Ha sido una edición especialmente inspiradora, con una marcada dimensión social, que nos recuerda que la moda no solo tiene la capacidad de transformar la industria, sino también de cuestionar el presente e impulsar cambios en la sociedad. Desde la Fundació del Disseny, seguimos apostando por la creatividad como motor de transformación y por iniciativas que conecten el talento, la innovación y el compromiso social» Xavi Calvo, director de la Fundació del Disseny de la Comunitat Valenciana.
La jornada comenzó con la bienvenida de María Martí, modelo, fotógrafa y coordinadora de proyectos de liderazgo femenino en The Impact Project, que invitó al público a detenerse en la ropa que llevaba puesta y pensar en todo lo que hay detrás de cada prenda: “Camisa, pantalón, zapatos,…”. “Detrás de cada una de esas cosas hay una idea, un diseño y unos materiales, una manera de producir, de consumir y de comunicar. En definitiva, toda una industria que está cambiando”, señaló. La modelo y fotógrafa planteó así la cuestión que atravesó las distintas conversaciones del encuentro: “Ser consciente de los retos ya no es suficiente. La pregunta ahora es: ¿Cómo transformar todo ese conocimiento en cambios reales?”.
Esta cuestión estuvo presente desde el principio, en el diálogo inaugural, «How European Institutions Are Driving Sustainable Change in Fashion», protagonizado por Maxime Delavallée, presidente de la Fédération de la Mode Circulaire y cofundador y CEO de CrushON, en conversación con Mayte de la Iglesia, estilista, modelo y comunicadora valenciana. La conversación abordó la transición hacia modelos de negocio circulares y el papel de las instituciones y las empresas en la transformación del sector. De la Iglesia puso el acento en la saturación de tendencias y contenidos que rodea a la moda y en la importancia de construir una relación más duradera con aquello que compramos. Su mensaje fue directo: “Todo lo que compremos, hay que utilizarlo, utilizarlo, utilizarlo”.
Delavallée defendió que la circularidad debe incorporarse desde el inicio de cada proyecto. “Diseñar para reparar, reutilizar y reciclar implica pensar en qué sucederá con una prenda después de su primera venta, en lugar de limitarse a incorporar acciones sostenibles de forma aislada”, argumentó el experto en sostenibilidad. También señaló la importancia de que las marcas establezcan compromisos públicos y hojas de ruta concretas para avanzar hacia modelos circulares: “Las reglas están cambiando y se están escribiendo ahora mismo. La ventana de oportunidad es ahora”, afirmó, subrayando que el momento actual ofrece una oportunidad para emprender proyectos que cambien la moda.
La reparación ofreció una respuesta tangible a varios de los retos planteados durante la mañana. En la ponencia «Pause to Repair: Towards a New Culture of Design», Daniel Schmitt, responsable de las operaciones de reparación de VEJA, explicó cómo la marca apuesta por prolongar la vida útil del calzado y combinar la reparación con otras estrategias de economía circular. Su modelo incluye una cadena de suministro vinculada a las comunidades productoras.
Schmitt recordó que reciclar calzado sigue siendo complejo, ya que un solo par puede estar compuesto por más de cuarenta materiales distintos. Por eso, defendió la necesidad de reparar los productos y recuperar los conocimientos necesarios para hacerlo. “Al reparar unas zapatillas, podemos llegar a multiplicar por cuatro su vida útil”, explicó. Y advirtió: “El verdadero problema es que estamos perdiendo los conocimientos necesarios para reparar”.
Para contribuir a recuperar esos oficios, VEJA puso en marcha una escuela de reparación en Francia dirigida a jóvenes, especialmente a aquellos en riesgo de exclusión. La iniciativa transmite conocimientos técnicos y abre nuevas vías profesionales, al tiempo que demuestra que prolongar la vida de un producto puede generar valor económico y social. La marca también explicó cómo sus decisiones de producción forman parte de esa estrategia.
La dimensión social de la industria protagonizó la siguiente intervención, «Moda con impacto social positivo. El caso de Top Manta», a cargo de Lamine Sarr, impulsor del Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes de Barcelona y de Top Manta, y Ernest Costafreda, fundador de Les Roses 45 Studio y colaborador creativo de la marca. Ambos compartieron la trayectoria de un proyecto que utiliza la moda para promover la inclusión, generar oportunidades laborales, reivindicar derechos y responder a necesidades sociales.
Como explicó Sarr, la actividad comercial y la reivindicación política forman parte de un mismo proyecto: “La marca y el sindicato son dos cosas que van juntas. Una no puede existir sin la otra. La marca es la que sostiene la continuidad del proyecto, mientras que el sindicato sostiene la dimensión política de la marca”. La iniciativa, bajo el mensaje de “Ropa legal hecha por gente ilegal”, demuestra así que la moda puede funcionar como una herramienta para construir alternativas económicas y dar visibilidad a realidades que suelen quedar al margen de la industria.
Costafreda explicó cómo la creatividad ha permitido al proyecto explorar nuevas salidas para prendas, tejidos y materiales acumulados a lo largo de los años. A través de una colaboración con una diseñadora de Barcelona, Top Manta ha trabajado en iniciativas de upcycling o reutilización creativa, dando una segunda vida a esos recursos. También recordó cómo el proyecto adaptó su actividad –dispone de su propio taller en la Ciudad Condal, donde los miembros del colectivo con conocimiento de costura elaboran las colecciones de la marca– para responder a necesidades sociales durante la pandemia. “Uno de nuestros objetivos era demostrar que, más allá de la marca de moda, podíamos responder a las necesidades de la sociedad y transmitir, así, nuestro espíritu ciudadano”, señaló.
Otra de las iniciativas compartidas fue ‘Barça o Barzakh’, una colección de camisetas inspirada en el universo del FC Barcelona cuyo nombre significa ‘Barcelona o muerte’. La expresión, utilizada en Senegal por quienes se embarcan en una patera rumbo a Europa, da nombre al mayor éxito de ventas de Top Manta hasta la fecha. Para Sarr, la acogida de este diseño refleja las contradicciones del sistema: mientras los vendedores ambulantes son sancionados por vender camisetas de fútbol en la calle, sus propias creaciones despiertan el interés de figuras como Pep Guardiola y del propio club blaugrana, que les invitó a asistir a un partido tras el éxito de la colección. El impulsor del Sindicato de Manteros abordó también las barreras administrativas y sociales que afrontan muchas personas migrantes para acceder al trabajo y a la vivienda o para desplazarse, y defendió la necesidad de garantizar oportunidades y condiciones de vida dignas.
Esta mirada conecta con la reflexión de Patricia Moreno Barberá, comisaria del encuentro, sobre la responsabilidad de la industria más allá de su dimensión económica. “Aspiro a que la moda sea una industria que haga justicia, nunca mejor dicho, a lo que es: aparte de un sector económico, un agente de cambio social”, sentenció la periodista.
La innovación y la viabilidad empresarial centraron la mesa redonda «La Comunitat Valenciana en el mapa de la industria de la moda», moderada por Jaime Martínez Sena, periodista de FashionUnited. En ella participaron Carmen Jover, jefa del Área de Formación y directora de proyectos de I+D en AITEX; Isabel Ibarra, directora de Innovación y agente europeo de patentes en PADIMA; y Alberto Rodrigo, responsable del Servicio de Proyectos Europeos en Cámara Valencia. La conversación abordó cómo los cambios económicos, tecnológicos y regulatorios afectan a las empresas y qué oportunidades ofrece la innovación para avanzar hacia una industria más competitiva y sostenible en el territorio.
Carmen Jover insistió en la importancia de demostrar que los materiales reciclados pueden ofrecer buenas prestaciones y resultar rentables para las empresas. “Nos tenemos que acostumbrar a que los productos sí tienen calidad, pero que también tienen esa rentabilidad que intentamos aportar con los materiales reciclados”, señaló. La investigación textil y el desarrollo de soluciones que respondan a las exigencias técnicas y comerciales resultan fundamentales para que estas alternativas puedan extenderse en el mercado.
Alberto Rodrigo puso el foco en las necesidades de las empresas, especialmente de las pequeñas y medianas, y en la variedad de herramientas que pueden ayudarlas a adaptarse a los cambios del sector. También abordó la influencia del contexto económico y geopolítico en los costes y las importaciones, así como la “polarización” de un mercado que convive entre las propuestas de bajo precio y gran volumen y las de gama alta. En este escenario, la segunda mano y la reutilización abren nuevas posibilidades para replantear los modelos de negocio.
Por su parte, Isabel Ibarra lanzó un mensaje de confianza al sector valenciano y a sus profesionales: “A los diseñadores que estáis aquí, os lo tenéis que creer”. Ibarra defendió la importancia de que el talento creativo se acerque a la industria para convertir sus ideas en proyectos reales y destacó la necesidad de proteger las creaciones en un contexto de transformación tecnológica. En este sentido, recordó: “Es muy importante documentar el proceso creativo para probar, cuando sea necesario, su autoría, sobre todo en tiempos de IA”.
La creatividad como herramienta para cuestionar el presente y pensar otros futuros centró la conversación de cierre, «What I Learned as a Changemaker in Fashion», entre Saskia de Brauw, artista multidisciplinar y modelo, y Leticia García, periodista de moda y escritora, que guió el diálogo. Abordaron la relación entre arte, moda y sociedad, y la importancia de recuperar la dimensión humana de una industria marcada por la rapidez y la sobreproducción.
García reivindicó la moda como un “termómetro social”, capaz de reflejar los cambios culturales y las tensiones de cada época. Durante la conversación, destacó cómo la obra de De Brauw, quien se dedica a coleccionar objetos que cuentan historias, invita a detenerse y contemplar en un contexto de saturación de imágenes y mensajes, así como a recuperar objetos que otros consideran desechos y redescubrir su valor. Una mirada que conecta también con la memoria personal y la infancia. “Recuerdo a mi madre coleccionando conchas en la playa, pero también recogiendo basura. Creo que esa imagen tuvo un gran impacto en mí y ahora se refleja en mi arte”. Ambas pusieron en valor la capacidad de la creatividad para generar conexiones humanas y abrir nuevas formas de mirar el mundo.
Saskia De Brauw defendió el papel del arte para cuestionar convenciones y contribuir a imaginar una sociedad más justa. “Creo que sin arte no tendríamos un mundo justo”, afirmó, destacando su capacidad para hacer reflexionar sobre la belleza y cuestionar determinadas ideas. También reivindicó la importancia de crear desde la sensibilidad y el cuidado, y resumió su manera de entender el trabajo creativo en una idea: “Hacerlo todo con amor”.
La artista valoró Future of Fashion como un espacio para intercambiar ideas y escuchar perspectivas diferentes. Además, al reflexionar sobre el consumo, invitó a detenerse antes de comprar: “Piensa antes de comprar, piensa también qué compras y por qué. ¿Lo necesitas?”. Y dejó una pregunta que resume la responsabilidad que acompaña a nuestras decisiones: “Todo lo que haces tiene un impacto en otro lugar. Así que, ¿cuál es tu impacto?”.
Tras las conclusiones de la jornada, el encuentro se completó con la proyección de Far From The Spotlight (Jérémie Battaglia, 2025), documental coproducido por VEJA, que muestra el origen real de las zapatillas VEJA, centrándose en la contribución social y ambiental de su cadena de producción en Brasil. En lugar de hacer publicidad tradicional, la marca retrata las vidas de las comunidades locales que recolectan el caucho silvestre en el Amazonas y cultivan el algodón orgánico, destacando la transparencia, el comercio justo y el trabajo humano que hay detrás de cada producto.
La quinta edición de Future of Fashion reunió, así, distintas maneras de abordar un mismo desafío: transformar una industria que necesita revisar su relación con los recursos, las personas y el consumo. La recuperación de los oficios de reparación, el diseño de productos duraderos, la reutilización de materiales, la innovación textil y la defensa de la creatividad mostraron que la circularidad no depende de una única solución, sino de una combinación de decisiones y compromisos.
«Esta quinta edición de Future of Fashion ha demostrado que estos encuentros son necesarios por su papel social: desvirtualizar conexiones y compartir un espacio de intercambio, reflexión e inspiración. Hemos abordado la polarización que también atraviesa la moda entre IA y oficios, y reivindicado que no hay justicia climática sin justicia social. Tras un lustro de trabajo, seguimos defendiendo algo tan básico como dejar la rutina en pausa y parar a escuchar. En los tiempos que corren, es absolutamente revolucionario» Patricia Moreno, comisaria de Future of Fashion.
Desde proyectos que convierten la moda en una herramienta de inclusión hasta iniciativas que recuperan conocimientos y prolongan la vida de los productos, el encuentro reivindicó una forma de avanzar que no pasa necesariamente por producir más, sino por aprovechar mejor lo que ya existe, ayudar a construir alternativas y devolver valor a las cosas. La jornada se convirtió en una invitación a transformar las ideas en acciones mediante “parar y reparar” y poner la creatividad al servicio de una industria más responsable y una sociedad más justa.








