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Materialidad, experiencia y diseño: el nuevo espacio de Amelia Delhom

El nuevo showroom de Amelia Delhom (A. 0009) abre sus puertas en la calle Quart de València como un espacio concebido para inspirar, compartir y experimentar el diseño de interiores. Más que un estudio, este proyecto transforma el lugar de trabajo en un entorno abierto donde materiales, soluciones y creatividad dialogan con quienes lo visitan. Un espacio pensado para acercar el diseño a clientes, colaboradores y profesionales desde una experiencia cercana y cuidadosamente diseñada.

Inspiración

La intervención partió del respeto por la identidad del edificio, preservando aquellos elementos que definen su carácter original. Se conservaron las carpinterías existentes, las vigas vistas, los cerramientos y la secuencia de estancias a distintas alturas, poniendo en valor la esencia del inmueble y las huellas de su evolución.

Desde el primer instante, la puerta original de madera maciza oscura, típica de la época se presenta como una declaración de intenciones. Más que un elemento de acceso, constituye el primer testimonio del carácter histórico del edificio y anticipa el lenguaje de la intervención: una arquitectura que respeta su pasado para proyectarlo hacia el presente.

Lejos de entender estas preexistencias como una limitación, la rehabilitación las asumió como el punto de partida del proyecto. La configuración original marcó de forma natural la intervención, definiendo la organización espacial, la zonificación y la relación entre los distintos ambientes, de modo que la arquitectura existente se convirtió en el principal hilo conductor del diseño.

La elección de materiales y la paleta cromática responden a una voluntad de reforzar la identidad del edificio. Con una presencia discreta y atemporal, los nuevos acabados establecen un diálogo con la arquitectura preexistente, acompañándola sin competir con ella.

De este modo, la puerta de madera maciza, las carpinterías originales, las vigas vistas, los cerramientos y la riqueza espacial generada por las distintas alturas se consolidan como los verdaderos protagonistas del conjunto, convirtiéndose en el hilo conductor de una intervención que pone en valor la autenticidad del edificio.

 

Hall

El recorrido comienza en un espacio concebido para generar una primera impresión memorable. La doble altura de cuatro metros y la entrada de luz natural confieren al hall una presencia arquitectónica que marca el carácter del estudio desde el primer instante. La escala del espacio demandaba piezas con personalidad, capaces de dialogar con la arquitectura sin restarle protagonismo.

En este contexto, una lámpara de araña de cristal, de inspiración contemporánea y con referencias al estilo Art Déco, se convierte en el elemento central de la composición, aportando sofisticación y reforzando la verticalidad del conjunto.

La selección de mobiliario introduce una primera muestra del universo Amelia Delhom, donde la línea de tapicería y las piezas auxiliares conviven en un ambiente elegante, sereno y cuidadosamente equilibrado.

Kick off area

Un ligero cambio de nivel conduce al siguiente espacio. Los techos, ahora más bajos, transforman la percepción del ambiente y generan una atmósfera más cercana, íntima y acogedora, pensada para favorecer la conversación y el intercambio de ideas.

En el centro se sitúa la mesa de dirección, una pieza de geometría orgánica realizada en madera oscura que dialoga con el pavimento y las vigas existentes, integrándose de forma natural en la arquitectura. La disposición del mobiliario invita a establecer una relación directa con el cliente, creando un entorno cómodo y distendido donde comienzan a tomar forma los primeros conceptos del proyecto.

 

Zona técnica

Separada de manera natural por el pilar estructural, se desarrolla el área técnica. Un espacio de trabajo equipado con seis puestos desde los que se gestionan las distintas fases del proyecto mediante planos, documentación técnica, visualizaciones y renders. Concebida como el núcleo operativo del estudio, esta zona materializa las ideas y coordina cada detalle del proceso de diseño.

 

Atelier

Junto a ella se encuentra el atelier o materioteca, uno de los espacios más representativos del estudio. Aquí los materiales adquieren un papel protagonista: maderas, textiles y acabados pueden observarse, tocarse y compararse, permitiendo comprender cómo dialogan entre sí. Más que un archivo de muestras, la materioteca se convierte en una herramienta de trabajo imprescindible, donde las decisiones de diseño se apoyan en la experiencia sensorial y en el contacto directo con la materia.

Showroom

El recorrido culmina en el showroom, un espacio concebido para expresar la identidad de Amelia Delhom a través de una cuidada selección de piezas. La línea de tapicería, junto con sofás, cabezales, banquetas, mobiliario auxiliar y piezas antiguas retapizadas, conforman una composición que refleja la filosofía del estudio: una estética serena, equilibrada y de elegancia atemporal.

Lejos de plantearse como una exposición convencional, el espacio se organiza en ambientes que evocan escenas habitadas, permitiendo apreciar el diálogo entre las distintas piezas, los materiales y las texturas. Cada conjunto transmite una manera de entender el interiorismo, donde el confort, la artesanía y la atención al detalle adquieren un papel protagonista.

La iluminación acompaña esta narrativa, poniendo en valor tanto el mobiliario como la arquitectura existente. Mediante una iluminación cálida e integrada, se acentúan las cualidades espaciales del edificio y se destacan aquellos elementos que forman parte de su identidad.

Un ejemplo de ello es la pared de fábrica original, realzada mediante una iluminación LED perimetral que enfatiza su textura y profundidad, convirtiéndola en uno de los principales protagonistas del espacio.

El resultado es un ambiente donde arquitectura, luz y mobiliario conviven en equilibrio, creando una atmósfera de calma, sofisticación y autenticidad que resume la esencia del estudio.

El estudio se concibe como un espacio abierto a la colaboración entre el equipo, los clientes y otros profesionales del sector. En este contexto, el Atelier se convierte en uno de sus espacios más representativos: un lugar de encuentro donde el proceso creativo cobra forma a través del diálogo y la experimentación.

Más que una materioteca, el Atelier reúne materiales, acabados y muestras que permiten observar, tocar y comparar texturas, colores y composiciones. Es aquí donde las ideas se contrastan, las decisiones se toman de manera conjunta y cada proyecto comienza a adquirir una identidad propia. Un espacio donde la creatividad, la técnica y la experiencia sensorial convergen para dar respuesta a las necesidades de cada cliente.